21 de mayo de 2012
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Primer trimestre
Cuando una mujer se entera de que está embarazada puede sentirse dichosa, orgullosa, ambivalente, temerosa, irritada o deprimida. Sus reacciones son un reflejo de una pluralidad de factores, tales como edad, estado civil, recursos económicos, objetivos profesionales, escala de valores y expectativas de maternidad. Pero, sobre todo, su reacción depende de si el embarazo era deseado o no y de su autoestima.

Las reacciones negativas ante el embarazo, aunque haya sido buscado, se asemejan a las dudas que ocurren cuando se da un paso importante en la vida: ¿He escogido la universidad que me convenía?, ¿Es ésta la persona con la que realmente deseo casarme?, ¿Por qué me he comprado este vehículo cuando aquel otro era tan bonito?.

Las incertidumbres y titubeos que se experimentan inicialmente, no tienen por qué vaticinar lo que se va a sentir más adelante. El impacto psicológico del embarazo y las consecuencias prácticas que supone traer un hijo al mundo son enormes y se precisa algún tiempo para reflexionar y aceptar la realidad…

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Segundo trimestre
En el plano psicológico, el segundo trimestre es un período de relativo sosiego y confianza. La mayoría de las mujeres se han acostumbrado a la idea de su estado y se sienten más animadas que en los primeros meses porque la mayoría de los síntomas propios del primer trimestre desaparecen. Una compensación placentera propia de esta fase es el incremento de la sensualidad y no es insólito que algunas mujeres tengan sus primeros orgasmos en este período.

Los cambios de este período tienen las mismas características que las del primer trimestre, pero son más las mujeres que manifiestan un aumento en el deseo. En estos meses de embarazo han desaparecido la mayoría de las molestias que caracterizan el primer trimestre y para las mujeres que las sufrían, ello redunda en un mayor bienestar.

Por otra parte, al disminuir el temor de perder el feto, ambos miembros de la pareja se muestran más cómodos y felices. Sin embargo, la percepción de los primeros movimientos del niño provoca a algunas personas un nuevo temor del daño que puede ocasionar el coito al feto…

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Tercer trimestre
El final del último trimestre puede ser un período de malestar y de incomodidad. Cada nuevo día parece más largo que el anterior y, con frecuencia, la mujer se desvela buscando una posición más confortable y la despiertan los movimientos del feto o la necesidad imperiosa de micción. Las energías de la madre son escasas y la irritabilidad bastante acentuada. Si es el primer embarazo, es probable que se inquiete por los dolores y vicisitudes del parto y, con frecuencia, le preocupa que su hijo no sea normal.

En ocasiones la madre experimenta una mengua en la propia estima porque, a estas alturas, tiene la sensación de estar a merced del ser que lleva en su seno y está condicionada a las exigencias de un cuerpo que no le parece enteramente suyo. La disminución del deseo en esta última etapa del embarazo es muy frecuente: un 5% presenta un aumento en el deseo sexual, un 40% dice que el deseo es el mismo de siempre y más del 50%  se queja de una disminución o ausencia del mismo.

El último trimestre no deja de ser un período difícil para el padre, debido a que los cambios en la figura y las molestias físicas de su pareja hacen que no se sienta sexualmente atraído por ella. En ocasiones, la gestante se muestra más apegada a su madre durante el embarazo; hablan y pasan más tiempo juntas a medida que se aproxima la fecha del nacimiento…

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Puerperio
El interés sexual es bajo en las primeras semanas del puerperio y depende del estado físico de cada mujer, del cansancio, la necesidad de dormir, la episiotomía, la laxitud muscular, los dolores cólicos en bajo vientre, sobre todo durante la lactancia (entuertos), las complicaciones que ocurrieron, etc. Luego de las tres semanas, el reinicio de la relación sexual depende del estado de salud general de cada mujer y la disponibilidad del tiempo porque, a muchas mujeres, les cuesta recobrar el ritmo de vida normal, debido a la gran dependencia del recién nacido.

El reinicio de las relaciones sexuales requiere de un período de recuperación; sin embargo, es discutible cuánto debe durar. En la mayoría de los países occidentales se guarda la cuarentena, que es el tiempo aproximado que tarda la mujer en volver a tener sus órganos internos como los tenía antes del embarazo.

El coito se puede reiniciar a partir de las tres semanas porque la cicatrización de la episiotomía tarda entre siete y diez días. La salida de una secreción llamada loquios, que indica que las lesiones del útero aún no han cicatrizado, dura unos diez a quince días y la sequedad vaginal desaparece luego de transcurridos unos treinta días. Esta limitación del puerperio es en relación al coito, porque las caricias, la estimulación externa o cualquier otro tipo de juego sexual que no incluya la penetración vaginal se pueden reiniciar de inmediato…

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Última actualización: martes, 08 febrero 2011